Por Lauri García Dueñas

La pandemia invisible

El covid-19 aumentó la violencia y la desigualdad de género en México y Centroamérica

Han sido cinco meses desde que la Fundación Heinrich Böll me autorizó para que realizara esta investigación. Hubiese querido que el tema no me tocara tan personal y profundamente como lo hizo y no quisiera engrosar las filas de las estadísticas de desigualdad y violencia de género. 

Hubiese querido que más mujeres y/o madres pudiésemos esquivar la violencia sistémica, familiar y la desigualdad económica pero no fue así. 

En muchos momentos, sentí que no podría concluir este documento, porque mis circunstancias económicas y de crianza casi me lo impidieron. Por eso, estoy contenta de dedicar estas líneas a otras mujeres que, como yo, sufrieron violencia. 

Quiero decirles que busquen ayuda y redes, como yo lo hice. Qusiera decirles, abrazándolas, el coro feminista “no estás sola, aquí está tu manada”.

Concluyo la investigación, repitiendo las palabras de una de mis entrevistadas, Antonia de 48 años, de Honduras:

“Las mujeres, como las comunidades, también tenemos otros recursos que no son visibles, ni tienen que serlos porque se los roban las ONGs, las instituciones del estado y los politiqueros de turno. Somos capaces de crear estrategias para nuestro bien común, incluso cuando se insiste en que no somos capaces de amigarnos. Puede que en términos generales esto sea cierto. Pero en las crisis como ésta, somos capaces de tender puentes y hacer milagros”. 

Esta investigación es mi propio milagro. Gracias a todas las mujeres que no me dejaron caer. 

ENTREVISTAS A MUJERES CENTROAMERICANAS Y DE MÉXICO