Es hora de una nueva cultura política

Comentario

En 2021, el año de la pandemia, Alemania celebra elecciones. Ya está claro que se necesita una nueva cultura política de facilitación y participación. Un comentario sobre los resultados de las elecciones al parlamento alemán.

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Esta súper jornada electoral en el año pandémico 2021 con las elecciones federales y dos estatales en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental tuvo un ganador: la democracia. Esto puede sonar patético, pero una mirada al entorno de las democracias liberales muestra que no es en absoluto una cuestión de rutina que la competencia política se lleve a cabo entre demócratas, y que los populistas y los autoritarios de derecha jueguen un papel marginal.

¿Cuáles son las primeras lecciones aprendidas tras estas elecciones?

Seis aspectos:

1. La cultura política en Alemania es resistente

Hemos dejado atrás una campaña electoral emocionante y muy personalizada para los estándares alemanes. En general, el trato con los adversarios políticos fue agudo en el fondo, pero respetuoso en el tono y el estilo. Las excepciones confirman la regla. Esto se debe en gran medida al partido Alianza 90 / Los Verdes. La influencia formativa de la política de Alianza 90 / Los Verdes en el tono social, el reconocimiento de la diversidad de un país diverso y liberal, y los temas que se hacen fuertes han sido durante mucho tiempo mayores que el número de sus mandatos en el Bundestag. Esta influencia político-cultural seguirá siendo mayor incluso con el mejor resultado de la historia, por lo que hay que felicitar al partido y a sus principales candidatos.

Para seguir con los VERDES:

2. Estas elecciones fueron un punto de inflexión histórico para el partido Verde

La designación de un candidato verde a canciller ha supuesto por primera vez la reivindicación pública de liderar una de las mayores economías del mundo. Ya no se trata de sumarse y cogobernar, sino de marcar la agenda desde el frente, precisamente con los valores que caracterizan a la política verde de hoy: la ecología y la ddignida humana, la libertad y la justicia. El objetivo de la cancillería en 2021 no se cumplió. Las razones por las que la movilización no pudo reflejar plenamente el impulso de los últimos meses deben ser objeto de análisis autocrítico dentro del partido. Pero la ambición está puesta. Se mantendrá. El salto de uno a 16 mandatos directos habla de una base sólida para esta ambición. La brújula estratégica para cualquier participación en el gobierno durante los próximos cuatro años debe ser la capacidad de construir una mayoría para los valores y las políticas de los Verdes, y aprovechar lo que ya se ha logrado. El resultado electoral de Alianza 90 / Los Verdes en Berlín demuestra que es posible aumentar la cuota de votos desde el gobierno.

3. La nueva normalidad de un paisaje político de varios actores por debajo del 30% abre un espacio de posibilidades

Nadie se permitiría quedar enmedio cuando el cocinero y camarero se dividan el trabajo, como le anunció Gerhard Schröder a Joschka Fischer en 1998. En cualquier alianza de tres partidos, los dos socios más pequeños juntos, el Partido Demócrata Liberal y Alianza 90 / Los Verdes, serían al menos tan fuertes como el socio mayor. Esto también significa que el estilo "sin alternativa", "TINA" ("there is no alternative"), cultivado hasta ahora llegará a su fin. Ya desde la campaña electoral, la diversidad de enfoques de las soluciones era evidente.

4. Habilitar es la palabra clave del momento: en la política climática y de tecnología sostenible, pero también en la democracia y la política europea

El anterior gobierno federal pisó demasiados frenos al mismo tiempo. La protección del clima debe ser posible con un programa inmediato que fije por fin el rumbo para la eliminación del carbón en 2030, triplicando la expansión de las energías renovables e introduciendo un precio al CO2 para todos los sectores que tenga un efecto conductor, sea socialmente equilibrado y permita bajar los precios de la electricidad. En la política de transportes, el rumbo legal se sigue marcando en función de la era fósil del automóvil. Sólo con cambios fundamentales a este nivel será real el cambio de la movilidad. En materia de digitalización, es sobre todo el sector público el que sigue muy por detrás de sus posibilidades. La experiencia en los niveles de toma de decisiones y el intercambio con la sociedad civil competente son necesarios para permitir una modernización de los procesos administrativos que marque las pautas de una digitalización orientada al bienestar público. Por último, pero no por ello menos importante, la pandemia de coronavirus ha puesto de manifiesto los puntos débiles de las infraestructuras públicas alemanas, desde la educación hasta la salud, pasando por el estado de las infraestructuras de transporte. Facilitar significa ayudar a un cero verde, en lugar de un cero negro, a lograr un avance político.

5. ¡Más política exterior!

El gran hueco en la campaña electoral, la falta de debate sobre política exterior, debe cerrarse. Precisamente porque Alemania es creíble con su cultura política democrática, debe utilizar su peso en Europa e internacionalmente con mucha más fuerza que antes. En primer lugar, esto significa romper con la cultura tradicional que trata las cuestiones de política exterior, de seguridad y de desarrollo como un asunto para especialistas. Las ideas van desde la reorganización del Consejo Federal de Seguridad hasta la creación de un Instituto de Previsión parlamentario, pasando por la consideración de flexibilizar la anticuada estructura del gabinete. Todas ellas transmiten el mensaje de que la política exterior alemana debe configurarse más activamente y, al mismo tiempo, debatirse mucho más en la esfera pública nacional. El papel de Alemania en Europa como freno a la protección del clima, la política migratoria y el desarrollo de infraestructuras comunes debe ser sustituido por un enfoque participativo en el Consejo Europeo. Sobre todo, el debate abierto sobre cómo lidiar con las grandes autocracias de Rusia y China debe estar en el centro de la tarea política de configurar el futuro.

Y por último, pero no menos importante:

6. Un nuevo estilo político debe imponerse

Es bien sabido lo que fortalece la democracia a largo plazo: Participación, estilo de gobierno abierto, enfoques de todo el gobierno en ámbitos políticos complejos como la política de integración y migración, la política educativa y social, la política exterior, de desarrollo y climática. Se trata de coherencia y gobernanza participativa. Se exige mucho a los actores. Pero quienes quieren hacer posible el futuro sólo tendrán éxito con una gobernanza basada en pruebas, coherente y participativa.

Puede leer este artículo en alemán, en este link. https://www.boell.de/de/2021/09/27/zeit-fuer-eine-neue-politische-kultur